Hoy me gustaría contarles sobre un personaje autóctono de la facultad de Filosofía y Letras de Tucumán: Eddy.
Se trata de un hombrecito diminuto: petiso, menudo y algo encorvado, de piel morena y sonrisa amplia, a quien alguna vez, en tiempos inmemoriables, alguien bautizó Eddy (nadie sabe a ciencia cierta si es su verdadero nombre... vah, nadie sabe a ciencia cierta nada sobre él). Eddy circula por las facultades de Filosofía y Letras, Psicología y Odontología, cargando su bolsito de siempre y unos apuntes en la mano. Lleva todos los dias la misma ropa y sonríe casi constantemente levantando su cabecita apenas calva. Conoce todas las caras de circunstancia que pone la gente normal: entra serio a la biblioteca y asustado a los exámenes.
Con sólo verlo una vez uno empieza a sospechar que hay en él algo distinto. Eddy siempre llega tarde a las clases, se sienta a escuchar un poco, toma uno que otro apunte y luego se retira silenciosamente. Entra a la biblioteca a leer panfletos y mirar por la ventana. Firma con un rulo.
Cuenta la leyenda facultativa que Eddy cursa todas las materias, de todos los años, de todas las carreras... al mismo tiempo. Dicen que es un prófugo del Obarrio, que estudia para curarse sólo. Que circula por la facultad desde 1998.
No sé por qué, pero Eddy me inspira una mezcla de profundo respeto y voraz curiosidad. Dos o tres veces dio la casualidad de que se paró al mi lado en los momentos previos de entrar a clase, así que emocionada aventuré un "hola". Me respondío con una sonrisa y se fue.
Una amiga me dijo una vez:
- No vamos a poder creer cuando Eddy se reciba de TODO y nosotros sigamos aquí, creyéndolo loco.