viernes, 24 de octubre de 2014

Inconmensurable

Sacó la última galleta del paquete de Melbas, mordió la mitad y me entregó el pedacito que quedaba. Yo derramé hacia adentro lágrimas invisibles pensando que L. hubiera sacado la última galleta del paquete y me la hubiera entregado entera, sonriendo.

Por supuesto que no se trata de la galleta. Se trata de que él no es L., no tiene sus costumbres, ni su piel, ni su sonrisa inmensa.

No hay comentarios.: