Finalmente, la noche número 530 me enamoré.
Y me sentí mimada como hacía mucho
(mucho, mucho) que no me sentía.
Hubo tanto cuerpo que una no recuerda
(o intenta no recordar)
lo reconfortante de la ternura.
No entiendo por que pasó en este momento.
Que no es justamente el mejor momento,
pero ¿cuándo sería un buen momento?
Aprendí que el corazón se cura sin olvidar.
¿Será esta la circularidad del tiempo?
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