miércoles, 15 de julio de 2015

Des-encuentro

Tanto tiempo después, tanto.

Pero ¿cómo medir el tiempo? Podría decirte objetivamente cuántos meses pasaron desde la última vez que caminé tu vereda y abrí tu puerta. Pero esta cuestión cuantitativa del tiempo me resulta insuficiente si pienso en los acontecimientos. Así que no sé cuánto, pero se que hace mucho, mucho que no golpeaba tu puerta.

Y ahí estaba yo, esa noche tan fría (¿o será que el frío estaba adentro?) parada tanto tiempo después en tu vereda, tocando tu puerta con el corazón en la mano. Y el ego, tan bien sostenido hasta ahora, en el piso a mis pies, sin entender cómo llegué allí. Será el frío, será que estoy lejos de casa, será que me sentí más sola que nunca, esa noche helada en una ciudad extraña.

Abrió la puerta alguien que no eras vos y, como petrificada, no pude articular palabras.
- ¿Equivocada?
- Creo que si ¿planta baja A?
- Si
- Disculpame

Disculpame extraño, te toqué la puerta con fuerza y ansiedad esta noche fría buscando volver a ver a alguien (tanto, tanto tiempo después) que ya no vive aquí. Y que no sé donde vive. Se pensaría que en la era de la informática un número de celular o un perfil de facebook alcanzaría para saciar lo que busco. Pero no, yo quería posar mis ojos en los tuyos nuevamente, y descubrir si en vos también pasó el tiempo como en mí. Un tiempo transcurrido que nos cambió de lugares: yo aquí en tu puerta y vos ¿dónde?

No hay comentarios.: