¡Hola Eddy!

Hoy me gustaría hablarles sobre un personaje autóctono de la facultad de Filosofía y Letras: Eddy.

Se trata de un hombrecito diminuto: petiso, menudo y algo encorvado, de piel morena y sonrisa amplia, a quien alguna vez, en tiempos inmemoriables, alguien bautizó Eddy (nadie sabe a ciencia cierta si es su verdadero nombre... vah, nadie sabe a ciencia cierta nada sobre Eddy). Eddy circula por las facultades de Filosofía y Letras y Psicología, cargando su bolsito de siempre y unos apuntes en la mano. Lleva todos los dias la misma ropa y sonríe casi constantemente levantando su cabecita apenas calva. Conoce todas las caras de circunstancia que pone la gente normal: sonríe ante las miradas, entra serio a la biblioteca y asustado a los examenes.

Con sólo verlo una vez uno empieza a sospechar que hay en él algo distinto. Eddy siempre llega tarde a las clases, se sienta a escuchar un poco, toma uno que otro apunte y luego se retira silenciosamente. Entra a la biblioteca a leer panfletos y mirar por la ventana. Firma con un rulo.

Cuenta la leyenda facultativa que Eddy cursa todas las materias, de todos los años, de todas las carreras... al mismo tiempo. Dicen que es un prófugo del Obarrio, que estudia para curarse solo. Que circula por la facultad desde 1998.

No sé por qué, pero Eddy me inspira una mezcla de profundo respeto y voraz curiosidad. Dos o tres veces dio la casualidad de que se paró al mi lado en los momentos previos de entrar a clase, así que emocionada aventuré un "hola". Me respondío con una sonrisa y se fue.

Una amiga me dijo una vez: no vamos a poder creer cuando Eddy se reciba de TODO y nosotros sigamos aquí, creyéndolo loco.

Metidas de pata

Después de mucho tiempo sin postear, aparezco de nuevo por aquí para contarles que sigo vivita y coleando. Ultimamente no tengo tiempo suficiente para escribir ni para leer, pero ya nos vamos a poner al día. Por el momento les cuento algunos sucesos desafortunados que tuvieron lugar el jueves pasado.


Quise ver a L. otra vez, así que unos días atrás saque pasaje en un bondi barato que hacia varias paradas, pero me dejaba en La Plata justo. Tipo 1, paró para que cenemos en Santa Fe. Se me da por fumar un cigarro, tomar un té e ir al baño a pishar. Cuando iba entrando, el chofer salía por la puerta de al lado, así que le dije: 'ñor, entro un toquecito al baño y salgo. El tipo me contestó: bueno m'hija, entre tranquila. Así que yo entre tranquila, leí las pintadas de las puertas y me quede conversando con la 'ñora que te vende el papel higiénico. Cuando salí, el bondi ya había tomado velocidad... así que corrí. SI, CORRÍ. Llegué a la última ventana y empecé a agitar los brazos. El señor que iba sentado ahí me miraba sin entender un corno. Agité los brazos, grité, hice señas. Pero nada, el tipo no se dio por aludido. Cuando el bondi se fue, me quede parada en la puerta fumandome otro pucho y confiando en que si hacia fuerza iba a lograr que el bondi volviera. No volvió gracias a mi fuerza mental, sino a que la chica que atendía el mostrador del local llamó al peaje para que les avisaran que se habían olvidado una pasajera en la parada. Volvió media hora después. Y el tipo de la última ventana, al verme subir y dedicarle una bonita cara de culo, me dijo, disculpándose: pensé que me estabas saludando.

Unas horas después de llegar, L. se va a la facu, me deja su llave y me pide que haga algunas compras. Cuando me bajo del ascensor, revoleando la llave en uno de mis dedos, se me cae justo por la rendija. La única llave. La verdad que, nuevamente, me quede parada mirando la rendija y pensando. Y debo haber pensado largo y tendido porque un tiempo indefinido después una voz me dijo: disculpá, se te calló la llave por la rendija? Yeah, baby. El portero rescato la llave.

Fui a hacer las compras. Volví y quise abrir las persianas. No se porque, nunca supe que las persianas tiene un punto limite para enrollarse. Punto que no debe ser pasado por alto porque si no, no se desenrollan nunca más. Bueno, cuestión que las enrollé al máximo a todas. Y L., paciente como él solo, las arregló, por supuesto.

No sé, meto la pata seguido, pero tengo una especie de aura protectora que hace que casi siempre salga invicta. Por lo que me considero una chica con suerte. Mucha suerte.

Dicen de mi

Tengo ganas de hablar de cosas tontas, de esos detallecitos que hacen al encanto de la vida. Así que mis siguientes posts se van a tratar de eso: tonterías imprescindibles.

Como soy una persona observadora y a la vez colgada, tiendo a pasar de largo por las cosas importantes y a observar atentamente las triviales. Por ejemplo, puedo no verte cuando te cruzo en la vereda y por lo tanto no saludarte; pero probablemente podré contarte que zapatos tenías puestos, de que color eran las baldosas y darte una descripción exacta del perro que caminaba cerca mio y qué nombre le puse.

Ah, porque eso es otra cosa. Tengo como una obsesión con los perros. Amo los animales, de todo tipo, me encantan. Pero mis padres nunca me dejaron tener mascotas por cuestiones ideológicas de Padre relacionadas con la libertad, el hábitat natural, el medio ambiente y qué se yo que más. Así que este sueño no cumplido me lleva a tocar cuanto perro doméstico veo y bautizar a cuanto callejero se me cruza en el camino (que casi siempre me sigue, no se por qué).

Algunos gatos también están incluidos, pero sólo algunos: los mimosos.

Así que me voy

Esperó años para hacerlo
y me besó en el momento justo.

Así que me voy
a recorrer medio país
para volver a verlo.




Hasta el regreso!


Update: no sé qué decir. Simplemente hermoso.

Me paso de tonta

Hola gente, les voy a contar algo... pero no me digan que soy una pelotud% (ni sus variantes). Primero, porque ya lo sé de sobra. Segundo, porque ya sufrí mucho con este episodio, por lo que considero que ya recibí mi castigo. Así que ahora nos riamos y rescatemos la moraleja de la historia.

Voy caminando distraidamente hoy jueves, tipo 11 de la mañana (para los que sean de Tucumán: por Av Avellaneda justo en la puerta del Jardín de Edet) cuando me aborda una gitana joven. Como soy del tipo de buenuda que aun cree en la nobleza de los seres humanos y porque mi curiosidad me lleva hasta los límites más riesgosos siempre, me detengo. A mí, de chica, me decían que los gitanos roban niños, no sé a uds, pero como me sentí lo suficientemente pesada como para que esa mujer flaca pudiera robarme, quise ver que me decía. Me pide una moneda, obvio.

Entonces se nos acerca la gitana vieja del grupo (eran 3 mujeres) y me dice:

- No nos tengas miedo - tiene unos lindos ojos marrones como almendras.
- De chicos nos enseñan que no nos tenemos que acercar a uds - le digo sonriendo.
- Nooo, no somos malos - le doy una moneda y empiezo a sentirme incómoda - Es más, para que veas que somos gente buena... te voy a leer la suerte, dame la mano.

Como estábamos en medio de una vereda muy llena de gente, me corre hacia el lado de las rejas del Jardín (en el cual también hay gente). Empieza a leer mi suerte:

- Mirá, acá se ve que sos una persona que sufriste mucho por culpa de los otros, pero que vos sos buena y nunca hiciste sufrir a nadie - Me dan ganas de reírme porque ¡no le esta acertando! - Y mira, vos buscás el amor y la felicidad - Claro, así cualquier adivina la suerte ¿no les parece?

A partir de ahí siguió una secuencia que sinceramente no podría reproducir, porque fue rápido y confuso. Me prometió algo, tocándose el vientre, y hablándome de su hijo aún no nacido. Y aquí viene la parte en la que soy más pelotud% de lo habitual. Me dice que ella sabe que estoy cargando dinero que no es mío y que ella va a hacer magia para que se me triplique. Yo, pavota grande ya y pensando que me iba a hacer un divertido truquito de magia, saco un billete de 50 (plata mía y de 2 amigos para comprar las entradas a un recital del sábado) y se lo doy.

La gitana me dice no se que sarta de cosas, otra vez sobre su hijo no nato y prometiéndome buena suerte y no se qué de Dios. Levanta las 2 manos y cerca de mi oreja rompe el billete.

- Nooooooooooooo - Las 2 gitanas jóvenes nos rodean y una le tira unas gotas de quien sabe que al billete roto en la mano de la gitana, que me la extiende y lo muestra:

- Esto no es importante, no le tenés que dar importancia. Mirá, si vos confiás en mi, hoy a las 2 de la tarde jugá a la quiniela... - algo sobre el número, que me toque la nariz 4 veces y que baile desnuda en luna llena... algo así, no sé, ya no la estaba escuchando, tenía la vista puesta sobre mi dignidad y confianza, hechas trocitos de papel mojado en su mano izquierda.

- No, no entiendo - le balbuceo y empieza a repetir de nuevo el ritual absurdo que debo seguir para que milagrosamente vuelvan a mi esos 50pe.

¡Que desolación! No sabría explicar el nudo de vergüenza e indignación que se me formó en la boca del estomago. Una sensación horrible que me subió a la garganta y a los ojos. Intenté contener las lágrimas... y entonces tuve una pizca de sentido común y decidí no contenerme... y darle utilidad a esa agüita salada.

Empiezo a llorar convulsivamente, dejando los brazos caídos a los lados, porque la idea es que se me vea, no taparme la cara. La gitana me mira sorprendida.

- No, no, no ¡pero no llores! tenes que confiar en mi o te van a salir gusanos de la conch% y pis amarilla de la nariz - Las 2 gitanas jóvenes empiezan a ponerse incomodas y a mirar a los costados; una de ellas me dice despacio al oído: Y no le contés a nadie.

Ahí está, la estafa quedó al total descubierto. Aspiró largo y hondo y empiezo:

- BUAAAAAAAAAA BUAAAAAAAAA BUAAAAAAAAAAAAAA - lloro con muchas lágrimas, se me empieza a tapar la nariz y mi cuerpo tiembla; mas despacito digo - Esa... esa plata... la cuenta... no puedo volver a casa! no puedo volver a casa, me van a matar! no puedo volver!

La gitana balbucea algo sobre la confianza y los gusanos, la pis y no se que de Dios. Pero yo sigo llorando a los gritos y a los mocos, con toda la fuerza que tengo, en una vereda centrica un jueves a las 11 de la mañana. La gente nos mira... y empieza a detenerse... ya nos rodea como un cirulo de 6 personas que nos miran con curiosidad. Las 2 gitanas jóvenes están lejos, se alejan caminando. La vieja de da cuenta.

- Bueno bueno, veo que no vas a confiar en mi - Abre la mano en la que tenía el papel mojado y, ahí mismo, aparece el billete escondido e intacto - pero ya que te leí la suerte dame una colaboración de 2 pesos.

Tomo, aún llorando, el billete y me lo guardo. Retrocedo unos pasos y ya cambiando de cara le digo:

- No, usted me hizo sufrir, me hizo llorar injustamente. Ahora no le doy nada.

Me doy la vuelta y empiezo a caminar, la gitana me sigue diciendo no se qué de Dios y los gusanos, la gente sigue parada mirando la escena.


Podría decir que fue un llanto fingido. Pero, en realidad no fue fingido, sino utilizado con un fin. Porque las lágrimas eran muy en serio. Más allá de la plata perdida, de la vergüenza ante mis amigos, del recital al que no podría ir. Me sentí tan pero tan estúpida, tan traicionada, tan injusto todo. Pero bueno, salió bien, no hubo pérdidas.

Moraleja: no ser tan pelotud%; no confiar en los gitanos, ciertos mitos populares son ciertos; no confiar en la nobleza humana de alguien que nos quiera hacer un truquito de magia con plata.

Que bonito


Ella:
cambiemos de tema
¿tenés preferencia por algún tipo de calzado de mujer?
¿botas, zapatos, sandalias?

Él:
jajaja
mirá lo que me preguntás
si tengo preferencia por zapatos
jajajaja
me parece un chiste
ponete lo que te haga sentir mas cómoda, divina mía

Ella:
jajaja
que loco
porque me encanta andar descalza

Él:
a mi también
:)


Por esto, entre otras cosas, es sumamente imposible no adorarlo.

Amores eternos

Si hay algo que tuve mucho en mi vida fueron novios. Desde los 14 hasta los 18 años tuve más novios de los que las chicas normales tienen desde los 15 hasta los 30. Y a todos los quise sinceramente, pero a mi manera.

La etapa de los 14 consistió en tener novios a los cuales no les daba ni la mano. Recuerdo una vez que mi primer novio, quizás desesperado por lograr algo de contacto físico conmigo, me dijo: "creo que tengo sucia las espalda ¿me limpías?". "No" fue la seca respuesta. Unos días después le corté por teléfono simplemente porque había dejado de interesarme.

A los 15 se me dió por vivir la vida loca. Si, bastante prematuramente. Conocía al sujeto una noche en un boliche y a la noche siguiente nos poníamos de novios. Nos besuqueábamos en la zona oscurita, lo que en aquella época llamábamos: el Reservado, y básicamente la relación consistía sólo en eso. Y, como corresponde, un par de noches después dejábamos de buscarnos. Por esos entonces, empecé mis experimentaciones con el alcohol y tenía la capacidad de emborracharme con un Daikiri de frutilla compartido entre 4. Delicias de la inexperiencia.

A los 16 conocí a los amores de mi vida. Porque este sí: este sí es el amor de mi vida. Con este si: con este me voy a casar ¡Te lo juro: este sí es! Y así pasaron uno detrás de otros, sin penas ni glorias, mis grandes amores.

A los 17 decidí a ser la chica mala que no se enamora. Y, por esa cosa que tenemos los seres humanos de desear lo que menos nos conviene, en esa época tuve los mejores novios. Los príncipes azules, buenos y amorosos, que todo ser racional desearía. Pero no, esa era mi época de chica mala. Los dejé pasar.

A los 18 conocí a M, con quien tuve un amor tempestuoso, lleno de todas las pasiones y odios que caben al mismo tiempo en un sólo corazón. Recién llegados los 20 supe liberarme del encanto de sus ojos a fuerza de... uf, tantas cosas.

Y como siempre que corté con alguno de mis mil novios, cuando terminé con él pensé: este sí es mi momento para tomarme un descanso. Así que ya veremos, quién sabe… quizás sea el amor el que me está esperando a la vuelta de la esquina.

En la farmacia debes preguntar (2da parte: prohibido morir de amor)

Les voy a contar una historia. No sé bien cómo contarla. Veamos qué sale.

El año pasado, en septiembre aproximadamente, me levanté una mañana y vomité. Y continué vomitando todo el día. A veces tengo episodios como este aislados (digamos 2 veces al año) y estan relacionados sobre todo con cuestiones anímicas. Así que no le dí importancia.

Una semana después, se repitió. Pero con un plus de temblores y taquicardias. Así que, como era lógico, fui a consultarlo con un médico. Fui a una doctora clínica especialista en adolescentes, amiga de la familia, que se preocupó mucho por mi situación y me facilitó los mejores médicos y lugares de análisis clínicos. Aún así, y porque el sistema de salud provincial es una m$%&", tardaron un mes y unos 20 análisis de todo tipo en hacerme un diagnóstico.

Durante ese mes, bajé 7 kilos a causa de los vómitos (fueron SOLO 7 porque vivía a bebidas para deportistas y complejos de vitaminas), tenía la presión en 6, el pulso acelerado, sudores e insomnio, mucho. De más está decir que quedé libre en 2 materias cuatrimestrales por faltas y perdí la promoción de 2 anuales. Casi no podía levantarme de la cama y cuando lo hacía era para sentarme en algún consultorio durante horas a esperar que llegara mi turno (que se había pasado 2 horas atrás).

Hipertiroidismo autoinmune (no el hereditario) causado por una fuerte situación de estrés. Me medicaron. Me medicaron MUCHO.

Ahora, unos meses después estoy recuperando mi peso y estoy estabilizada. Se supone que voy a estar del todo curada, y sin medicación, aproximadamente en un año.

Hoy regresé al consultorio de la primera médica que me recibió y me ayudó tanto. No te lo quisimos decir antes, me dijo, pero estuviste al borde... y tu mamá que estaba tan preocupada... casi te morís, sabés... una semana más e íbamos a internarte.

No, no se me heló la sangre en ese momento. Porque cuando uno se está muriendo se da cuenta... y yo sabía exactamente de qué me moría.

Un mes después de empezar el tratamiento y poder por fin moverme sin sentirme al borde del desmayo, decidí alejarme de lo que me estaba enfermando. A lo largo de 2 años sobraron las razones de todo tipo para hacerlo, pero no eran suficientes para mí. Cuando finalmente mi vida estuvo en juego y él no estuvo a mi lado para acompañarme en las malas (tampoco lo hizo en las buenas) decidí que ya no quedaba nada por lo cual seguir intentando.

Corté. Mejoré. Sigo recuperando mi peso. Y no lo extraño.

Creo que la moraleja de mi historia es que el amor incondicional... sí, puede ser algo muy dulce de imaginar. Pero todo debe tener sus límites, incluso el amor. Y el límite está en el propio bienestar de uno. Creo que el amor no debe ser incondicional. Debe ser justificado, comedido y funcional, debe hacernos felices, darnos alas para volar y cumplir nuestras metas en la vida, y ser la pista de aterizaje cuando algo sale mal. No lo contrario, nunca.

Every day and every night

Y mientras él me cantaba songs of freedom, yo me enamoraba de su sonrisa.
Así que nos dedicamos, sólo durante un tiempo, a perdernos en la montaña, a volar con el viento, a buscarnos entre humo de cigarrillos y demases, a hacer del lugar más incómodo nuestro lugar, a ver estrellas y amaneceres.
Yo disfrute de sus ojos y él de mi cintura, el tiempo que nos tocó vivir juntos. No hubo despedidas lacrimosas ni promesas para romper.
Un amor de verano tal como corresponde.

Pánico y locura en tucumán

Bereniz, primero desde Jujuy luego en su Tucumán le escribe a Moi, atrapada en Santa María, Catamarca:

(desde Tilcara)
bere: no distingo bien si estoy borracha o drogada, muy recomendable!
moi: un lunes muy domingo, parece que nos vamos unos días a cafayate, antes de un suicidio en masa.
bere: aquí hay guitarra, bongó, pandereta y armónica. y voces bonitas. pero falta tu voz cantando amiga!
moi: me vas a emocionar ura, para el año que viene vamos con el repertorio entero.

(otra vez en Tuc)
bere: otra vez no se si estoy borracha o muy drogada. esto es muy bueno moi!
moi: no quiero volver, tuc es mierda
bere: uf tengo como tres kilos de porro para vos! para fumar y disfrutar juntas! así que tuc va a ser tremenda!
moi: oh mine! este año nos vamos a descarriar feo!
bere: si, ya es hora de que nos descarriemos. me cuesta un poco escribir!
moi: jajaja que culiada! che, deberías recomendarle a tus viejos que se vengan unos días a sta maría y hacemos pánico y locura en el apunt.
bere: uf! uf! uf, es la frase de este verano! ya veras porque ! =) smile!